martes, 27 de agosto de 2013

Recuerdos



Recuerdos
Por Mario Herrera
El Profe Julio Fernández Bulté
Cuando matriculé Derecho en la facultad de Educación a Distancia lo primero que me aconsejaron los más viejos en la carrera, era asistir a las clases que coincidían con el calendario nuestro. Como el que sabe, sabe y el que no, sufre, hice caso. Recuerdo que el primer turno los lunes era Historia del Estado y del Derecho, que aburría un poco y unos cuantos pescábamos musarañas en las nubes.
 Ese primer lunes, a segunda hora, llegó uno de los profesores que mejor huella ha dejado en mí. Aun medio dormido por la clase anterior me preparaba para otra siesta, y el Profe llega y empieza a hacernos anécdotas, y los dormidos nos despertamos. Un momento después nos dijo: “Cuba es más democrática que Estados Unidos”. La cara que puse… probablemente la que tiene usted ahora mismo. “Eso no se lo cree…”.Y siguió con los cuentos, y cada cuento te sonaba. Abrí mi guía, eran los mismos temas. Presté atención más allá de las historias.
 “¿Qué es la democracia?”, decía, “La única democracia real, solo ocurrió en Atenas cuando Geomoros y Demiurgos, que eran una especie de clase media que incluía a mercaderes y artesanos, se unieron para exigir que se escribiera el derecho y su participación en la vida política de la sociedad que por supuesto no incluía a mujeres, niños o esclavos”. Después dicen que Napoleón comenzó con aquello de que democracia era la participación de la sociedad en la vida política pero de forma organizada.
 “¿Recuerdan a Lennon con aquello de ´Power to the people´? Bueno, eso es más o menos lo que significa la democracia, la participación del pueblo en la toma de decisiones políticas de forma ordenada”. Y uno prestaba atención. “El concepto que ustedes conocen no tiene nada que ver con la realidad. Lo que pasa es que desde principios del siglo XX, la prensa norteamericana comenzó a vender la idea de que democracia era todo un conjunto de libertades. Ahí sí tienen más que nosotros. Les pongo un ejemplo: en Cuba usted elige a su delegado de circunscripción, a la asambleas de poder popular, etcétera, y si no está de acuerdo con la gestión de esta persona, existen los mecanismos para que pueda removerla. Claro, a muchas personas no les conviene divulgar esto y la gente no lo sabe, pero la norma jurídica está ahí y funciona. Eso no quiere decir que se remueva a alguien por una perreta suya; hay un procedimiento legal para ello. En Estados Unidos no. Usted se cree que participa en unas elecciones justas, ya vimos lo que pasó con W. Bush, y después no hay forma de sacarlo aunque todo el país esté en su contra. Richard Nixon se fue por decisión propia, porque la presión era muy grande, porque no era popular después de Watergate, pero no por un proceso legal de participación popular. La mayoría está contra las guerras como lo estuvo contra la guerra en Viet Nam, pero nada puede hacer. Eso sí, allí usted puede decir lo que le venga en gana, pasear por dónde pueda pagar, comprar un auto, casa, lo que desee, pero no participa ni de forma organizada o no de la vida política de la sociedad, y nosotros sí, por eso Cuba es más democrática, con todo y sus problemas, que Estados Unidos”.
 Durante una hora y media escuché la clase, una de las mejores a las que he asistido en mi vida. Se acerca octubre y me acuerdo después de tantas noticias e informaciones democráticas del Profe Bulté, o El Bulto, porque sabía un “bulto”, o del profesor- padre de la Facultad de Derecho Julio Fernández Bulté. No fue esa la única vez que asistí a sus clases pero mi calendario comenzó a chocar con el programa del curso regular diurno.