lunes, 19 de agosto de 2013

Profesionalismo, el profesional y la necesidad de ambos




El estelar receptor Ariel Pestano
Por: Mario Herrera
 Decía un gran profesor que las ciencias sociales eran inexactas, y por tanto, respecto a un tema, había tantas teorías como autores opinaran sobre el mismo. Hago caso y por tanto me atreveré a teorizar.
 Cuando hablo de Profesionalismo, me refiero al Deporte Rentado. Usted practica una modalidad y recibe un salario por eso. Así, básico, suena justo; pero existen intereses económicos gigantescos por parte de empresarios, dueños de trasnacionales o compañías que invierten en un atleta pues esperan reembolsar la inversión.
 Cuba siempre se ha opuesto. El argumento: “El hombre no tiene precio”. Como ser humano coincido plenamente con esta concepción. Nada debe ser más importante que el Hombre.
 Pero, no es el hombre como tal al que se le pone un precio, sino a sus habilidades. Les pongo un ejemplo: Lionel Messi, para muchos, el mejor jugador de fútbol del planeta; sus servicios en el FC Barcelona son valorados desde lo deportivo. A él se le paga un salario por “trabajar”. A Lionel, por ser persona, no le pagan. Sin sus habilidades, sería un trabajador de otra cosa más y cobraría por ello.
 Ahora… ¿cómo veo este asunto en Cuba?
 En una conversación que tuve con el ex delantero Leonel Duarte, me comentaba que “… aquí no gustan hablar de beneficios económicos a los atletas, y que ser deportista lleva una elevada dosis de sacrificio que debe ser recompensada”.
 El ex pelotero Enrique Díaz en el documental Fuera de Liga  de Ian Padrón, habló de un trabajo gestionado por ciento dieciocho pesos para que pudiera jugar. Dicen, y les juro que no es una mentira mía, que Ariel Pestano, receptor de Villa Clara y de los equipos Cuba desde 1996, como Diputado a nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular, tomó la palabra en el cónclave y cuestionó el hecho de que el Cuarto Bate de el team Cuba, ganara una equis cantidad de dinero por una plaza de tornero que nunca ocupó y que en Villa Clara, existan personas que no son jugadores titulares siquiera, que ganan casi el triple por una plaza de ingenieros tampoco ocupada. Lo lindo de todo no está en que alguien hable de ello, sino en la ovación que me contaron recibió, sobre todo al exigir que se cambiara la concepción sobre cómo se veía al atleta cubano, que… “debía ganar además determinadas primas por rendimiento y que si se hubiese hecho así desde hace años, estaría seguro de que la mayoría de los jugadores que hoy están fuera de nuestro país jamás se hubiesen ido”.
 El punto es que me enteré de que reciben un “estipendio”, están en la nómina de algún centro laboral que debe pagarles un salario y darles una licencia deportiva. Pero son formados en escuelas de deportes. Pasan por toda una canal que desemboca en el alto rendimiento, así que, técnicamente, son profesionales: reciben un salario por un trabajo, que es jugar el deporte que han aprendido y entrenado toda su vida.
 ¿Que son otro tipo de profesionales? Es cierto. Más allá de la cuantía de la paga, los nuestros tienen como motivación especial la función social que lleva consigo el deporte en la concepción cubana: el entretenimiento de nuestro pueblo y debe ser ese el principal objetivo del mismo. El profesionalismo es, a mi juicio, extremadamente útil a la hora de mejorar los rendimientos, motivador y si es correctamente manejado en funciones del interés del pueblo y no privadas o corporativas, puede ser beneficioso para todos.
 Desde lo ético, un atleta puede ser un Profesional o no según su disciplina, al cumplir las normas, portarse correctamente dentro, fuera del juego y del entrenamiento, de usar correctamente el uniforme, saber qué tipo de calzado debe utilizarse en cada caso, llegar temprano, respetarse y respetar a los demás, etcétera.
  Nos hace falta cambiar la mentalidad. No soy el primero ni seré el último en decirlo. Creo que existe una necesidad sentida de aceptar otras alternativas. Podemos tener nuestra propia versión del deporte profesional, lo que elevaría el techo de nuestros eventos y la calidad de nuestros atletas para desarrollar como se merece, al deporte revolucionario.