martes, 5 de noviembre de 2013

¿Jura decir la verdad?



¿Jura decir la verdad?
Caso Comunales Habana Vieja

Por: Mario Herrera

 Llega el Señor Juez. Le pregunta al Secretario qué caso nuevo hay para el día. “Hoy tenemos un caso de desvioderecursicidio”. Que pase el acusado. “¡Juan Marcharte Chivichaaaana!” Y pregunta el Secretario si jura decir la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad.
 Entonces comienza la lucha entre el Juez y el delincuente. Una vez más la lucha eterna entre el “bien” y el “mal”.
 Chivichana comenta cómo logró robarse más de treinta tres millones de pesos, casi treinta cuatro. “Es que soy sub director económico de comunales, o `gerente’ de una fábrica de compotas o de la Casa de la Música de Matanzas”.
 El Juez se queda pasmado. Cómo es posible que sea tan fácil robarse tanto dinero.
 ¡Chivichana, Chivichana! Usted no tiene remedio.
 “Perdone usted, su excresencia. Es que yo alquilaba un `Iunday` del bueno. Tener un Atos ya me quitaba categoría y eso hay que entenderlo. Lo único que hice fue aprovechar los resquicios del sistema”.
 Y así sucesivamente. Hasta que el Señor Juez dicta sentencia.
 Desde siempre existió quien se aprovechara de las cosas, de las situaciones, quien sacara provecho de los mecanismos. La inocencia del cubano de antes de la crisis económica de los noventa hizo que no fuera tan visible y sí muy censurable socialmente este tipo de hecho.
 Pero las cosas cambiaron con el derrumbe del socialismo en el este de Europa. Perdimos mucho económicamente, cerca del 86% del mercado cubano y entramos en el pundonoroso y… pundonoroso Período Especial, vamos, nombre eufemístico dado por los insensócratas para no decir Crisis Económica.
 Con el Período Especial apareció el Desvío de Recursos, o sea, el robo descarado de los recursos del estado y aparecieron los Gerentes que vivieron mejor que nadie, y así sucesivamente.
 Cuba dejó de ser el país que era, esa inocencia, esa conciencia revolucionaria, de sacrificio de uno mismo por lo demás y por los demás, fue menor, para no decir que desapareció. Nacieron los Chivichanas de la gerencia. Y veo ahora los videos. No siento envidia por el nivel de vida, sino pena porque con ese ritmo de pérdidas no habrá salario aumentado para nadie.
 ¡Le sumba el mango que el médico siga con su salario por culpa de otra gente!