lunes, 18 de noviembre de 2013

Carta a Robin Hood



Carta a Robin Hood

Por: Mario Herrera

Quisiera empezar como empiezan todas las cartas con un “estimado…” pero no. También el “desearía que al recibo de la misma se encuentre bien” sería una actitud hipócrita de mi parte porque lo que realmente quisiera es verlo preso o con una mano de menos, probablemente más. Entonces ya sabe por dónde anda la cosa.
 Solo le escribo porque usted probablemente no se acuerde de mí. Hace un año tuvimos una diferencia de opinión. Tenía mi casa cerrada porque no quería visitas y usted decidió abrirla a patadas para entrar.
 No sé qué piense pero desde mi óptica, las pertenecías eran mías. El televisor, el DVD en chino, equipo de audio, el CD de Los Tres Tenores, camisetas de fútbol, arroz, comida, aceite, calzoncillos y hasta la caja de condones. Sigo sin entender cuándo y por qué usted creyó ser el propietario de mis cosas.
 Le cuento más, las extraño; hasta he soñado con usted y su amigo. Las ganas que tengo de tenerlos frente a frente. Soy honesto cuando le digo que ni me he regañado por tener fantasías fascistas de torturas. Hasta he sentido nostalgia de las leyendas urbanas de países que le cortan la mano a quien robe. Sería tan feliz de verlo sufrir así.
 Siempre habrá quien piense que soy cruel. Yo lo habría hecho en otro momento.
 Sin embargo no todo ha sido malo desde su indeseada visita. Pude comprobar la cantidad de amigos que tengo. Mi casi hermano en La Florida se enteró por otra persona porque no le dije nada; sabía lo que haría y lo que hizo. Ese tipo de respuesta rápida que solo damos a quienes queremos. Un carpintero reparó en una mañana lo que usted rompió y me cobró la mitad del precio en el mercado. Los niños del barrio no se movieron de mi lado y hubo quien presionó a sus padres para que me trajeran desde café hasta cualquier cosa que sirviera
 Aunque llevaba unos meses en la redacción deportiva de mi emisora, no tenía contrato. El entonces director de la redacción me contrató apenas se retiraron un par de colegas cuando lo usual es que demores un par de años.
 Estaba soltero cuando aquello y menos de un mes después ya tenía pareja; un nuevo contrato en la televisión, incluso puede que me haya visto sin saber quién soy, o que lleva puesto una de mis camisetas o mi calzoncillo negro de los sábados.
 Vamos, que ha sido un punto de partida o de cambio positivo, pero igual me encantaría verlo tras las rejas, más porque si lo encierran la Caja de Resarcimientos pagará los daños, y para que se entere, no cometí la torpeza de darle valor a las propiedades en CUC, sino en su equivalente en moneda nacional. Lo que pasa es que si lo das en CUC, la Caja te hace el cambio a MN uno a uno. Así que si sabe, haga cuentas.
 Y ahora que lo menciono, ya hay reja en mi casa. Así le será un poco más difícil volver a hacerme la gracia.
 Como puede ver me sobran los motivos para fantasiosas fantasías fascistas de tortura hacia su persona y no puedo desearle nada bueno, solo que no tenga suerte, mínimo.
  Sin más
  Yo.