viernes, 1 de noviembre de 2013

Doña Flor y sus Dos Maridos Pobres



Doña Flor y sus Dos Maridos Pobres.

Por: Mario Herrera
Urge reparar la instalación


 Y bien pobres que son. Es difícil mantener algo bueno así.
 El Estadio Nacional de Fútbol Pedro Marrero es una instalación que urge reparar. Al ser el principal escenario de este deporte en Cuba, acoge eventos internacionales, llámese eliminatorias mundialistas, fases de grupo de la Copa de Naciones del Caribe o fases de grupo eliminatorias a torneos de categorías juveniles. Además tiene la responsabilidad de ser el centro de entrenamiento de selecciones nacionales. Súmele los partidos del Campeonato Nacional de Fútbol.
 Eso sin dudas explota la cancha que no tiene mucho tiempo para recuperarse.
 Cuando empezó la temporada 2012-13 del nacional, compartía micrófonos en el programa Tribuna Deportiva de la COCO, se hablaba mal del terreno y hasta mandaron un SMS que decía que había nidos de cangrejos en el terreno. Al día siguiente me di un salto por allá mientras lo acondicionaban para el primer encuentro y lo  caminé.
 No había nidos de cangrejos pero sí de arañas y hormigas. El administrador me comentaba que una vez terminado el torneo sería reparado por la misma empresa que hizo tan buen trabajo en el estadio Latinoamericano.
 Pero sigue sin aparecer la reparación.
 El Marrero se comparte entre el fútbol y el atletismo y ninguno tiene los suficientes recursos para cerrar la instalación y reconstruirla practicamente.
 La cosa se complica un poco más. Por el proyecto Gol se hizo un arreglo pero casi después de terminar, lo adelantado fue destrozado por un huracán en 2004. De nuevo el proyecto puso capital y se logró ponerle iluminación artificial para la eliminatoria mundialista de 2008, pero resulta que hay que pedirle permiso a la empresa eléctrica para que se enciendan y ellos se llevaron el “katao”.
 Después del huracán, la Asociación de Fútbol de Cuba compró las tejas para tapar los huecos dejados por los fuertes vientos. Una brigada intentó ponerlas pero desistió tras un desafortunado accidente. No respetar las medidas de seguridad…
La gran pizarra del Marrero
 Para esa eliminatoria se “reparó” la pizarra. Es muy grande y se le pasó una manita de pintura. Pero bien lejos de ser electrónica, aún mantiene la tradicional ventanilla que se abre y cierra con el marcador.
 Y volvemos al terreno. Atletismo entrena diariamente, a regañadientes se logró que no lo hagan dentro del terreno de fútbol. Y la empresa matancera ahora tiene “nivel”. Hicieron el campo de golf de Varadero y cobran…
 Imaginen que una entidad holandesa viene a poner la cancha sintética donada por la FIFA, y la empresa matancera cobra dos veces y media lo que cobrará la europea. Que conste que no es barato así que multiplique.
 ¿Y quién paga los platos rotos? En primer lugar nuestros futbolistas que no cuentan con una instalación decente por lo menos, y después, nuestro pueblo, que ve en televisión las extraordinarias canchas y estadios del mundo, y cuando van al Marrero se desilusionan y dejan de asistir. Por último el Fútbol cubano, desplazado de la preferencia de los amantes a este deporte porque no tienen lo que quieren y merecen.
 Nada, que a Doña Flor le tocó bailar con los más pobres.