sábado, 20 de junio de 2015

Prenatal



Por: Mario Herrera
 
 EL hecho me tomó por sorpresa. “Aquí está el feto. Todo en perfecto estado”. De esa forma me desayunaba la paternidad a los 38 años. Pasado el delicioso y traumático impacto inicial, las pruebas y las pruebas que acompañan el evento, sabido hasta el sexo de quién viene en camino, un día cualquiera, en una conversación, nos dimos cuenta.
 Una vecina recién tuvo a su bebé. El hospital le dio la atención… ¿que pudo? Comenta la vecina que había cucarachas en las paredes, que al niño se lo dieron después de unas cuantas horas tal y como vino al mundo y no me refiero a la desnudez, sino a la suciedad. Pegajoso recibió el primer beso de su mami y el primer baño de su vida.

 Después nos pusimos a hablar del tema educación. Un proceso que será sin duda alguna complejo. La situación económica de los noventa, la migración a otros sectores de los maestros, la creación del programa Maestro Emergentes y su posterior desintegración por las cuestiones lógicas de un proyecto bueno en papel, pero que los insensócratas cubanos destrozaron para dar “mayor brillo” al proceso. En resumen, es un desastre el tema hoy día.
 Los maestros que están en las aulas a veces, y aclaro, a veces, para no ser absoluto, están muy lejos del nivel académico que alguna vez tuvimos. La absurda desaparición de la universidad pedagógica hizo que se perdiera la preparación superior de un profesional imprescindible para el desarrollo de cualquier sociedad en el mundo. Por suerte errar es de humanos y rectificar de sabios.
 Los “emergentes” siguen en las aulas, muy poco interesados en su auto preparación mientras otros de veras lo intentan. El efecto inmediato de tal desatención lo vemos en el aumento de la ignorancia.
 Una periodista salió con una cámara y un micrófono a preguntar cosas de historia básica como “qué sucedió el 1 de enero de 1959”, y cuál fue mi sorpresa al ver que hubo quien falló la pregunta. Ni hablar del resto de las interrogantes que las debe saber responder hasta un chico de primer grado.
 Los adolescentes están más metidos en la bobería de los celulares, tables, video juegos y el reggaetón que en un libro, lo cual es considerado antiguo y fuera de moda, incluso para los “maestros emergentes” que repiten literalmente lo que les dieron en su formación.
 Recuerdo que a una de mis sobrinas le pidieron un trabajo sobre una figura y por esos días terminaba de leer una biografía de esa personalidad de la historia latinoamericana. Bueno, como es lógico ayudé a mi pequeña y cuál fue mi sorpresa al ver que la desaprobaron. Fui a ver a la maestra con el libro en la mano, publicado por la Editora Política de Cuba, que no es por nada pero es un buen aval. La maestra nunca entendió los errores, primero mezcló cosas de una figura con otra y segundo se escudó en que así se lo enseñaron y se lo evalúan y que ella no puede hacer nada al respecto.
 La Directora de la escuela sintió algo de vergüenza cuando fui a verla. Otros problemas de incapacidad provocaron que no volviera a saber de la maestra que sí tenía la atención de los varones, sobre todo por su falda. (Y la mía también, dejémonos de bobadas).
 El punto es que por suerte renació el Pedagógico pero hay un mal que está hecho.
 Por si acaso, ya busco los libros de texto para la educación de mi hijo.