miércoles, 17 de diciembre de 2014

Histórico



Por: Mario Herrera

Alocuciones simultáneas pueden indicar el fin de un conflicto añejo
 Hoy es un día del que se hablará mucho en la historia. Por primera vez podría decirse que Cuba y Estados Unidos dan un golpe real y sonado sobre la mesa en aras de la normalización de las relaciones bilaterales.
 Más de cincuenta años de conflictos políticos, militares, de Inteligencia, diplomáticas y del copón divino. Si había un punto sobre cualquiera de debate, el aceite y el vinagre. Así. Los cubanos fuimos los más perjudicados.

 Desde el 62´ oficialmente (ya desde el 60´ Eisenhower suprime la cuota azucarera, prohibe algunas exportaciones hacia Cuba a excepción de medicamentos, alimentos no incluídos en subsidios), el entonces presidente J.F Kennedy implantó el embargo económico, financiero y comercial contra el archipiélago y por ende, la persecución de cuánta transacción financiera incluyera a empresas cubanas.
 Hay muchas más cosas que contar, pero hoy no es día para eso.
 El Vaticano se metió de lleno en el proceso. El Papa Francisco medió para la solución de un conflicto demasiado desgastante e inútil que solo beneficiaba a quienes vivía de él.
 Canadá también puso un poco de su parte.
 Ayer, los presidentes de ambos países conversaron telefónicamente y convinieron el intercambio de personas detenidas por delitos de espionaje según las sentencias. Alan Gross estaba  en Cuba tras probarse que colaboraba con la USAID en traer equipamiento que sería utilizado por la Negocioposición cubana, además de otros detenidos de origen cubano con claras relaciones con la CIA.
 Por su parte, Estados Unidos devolvió a los tres cubanos que quedaban prisioneros acusados de “espiar” a organizaciones anticastristas radicadas en La Florida.
Pongo el espiar entre comillas porque según las leyes norteamericanas, como ellos no espiaron a instituciones del gobierno federal, o estatales de la Florida, sino a grupos sin filiación gubernamental, no cabía una sanción por espionaje, pero Miami es (o era) poderosa en este sentido.
 Ahora mismo las redes estallan de alegría por unos, de rabieta por los vividores del conflicto y especulaciones. Es la noticia del día.
 Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, a la misma hora, dieron declaraciones a la prensa que fueron transmitidas a todo el mundo.
 Raúl, más tranquilo, anunció la apertura de las sedes diplomáticas en ambos países y la intensión de trabajar en las diferencias políticas con respeto. Dijo que no representaba el fin del conflicto, que el embargo se mantenía y que era hora de terminar.
 Obama fue mucho más explícito y hasta en español habló. Dijo que la política del embargo era obsoleta, que se debía trabajar y se quería que Cuba formara parte de los organismos como la OEA, en fin, que hasta se quiere normalizar el tema de las comunicaciones con Cuba como mínimo.
 De hecho, me parece genial este primer paso y solo espero que nadie lo empañe.
 Y a los que protestan en Miami, la ONU lleva años y años contra el embargo y por la normalización de las relaciones, New York Times también hizo lo suyo con el mismo reclamo durante algunos editoriales, todos, menos ustedes, están felices.