lunes, 21 de abril de 2014

Esa no es la manera



Por: Mario Herrera
 
 Lo que vi el pasado sábado en jornada del Campeonato Nacional de Futbol es inaceptable.
 En 2003, si la memoria no me falla, los equipos Ciudad Habana y Camagüey jugaban una fecha del nacional de entonces cuando hubo una riña entre jugadores, público y un final tremendamente nefasto con ecos cuando el equipo habanero devolvió la visita.
 Desde entonces los partidos entre estos dos conjuntos son algo pasados de temperatura.

 El pasado sábado el duelo empezó tranquilo hasta la expulsión de Joel Colomé. Terminó el primer tiempo con empate a cero y en el segundo el Habana marcó el gol que les dio la victoria.
 Todo iba bien. Yo entrevistaba al DT habanero cuando se armó lo que en buen cubano llamamos “el corre-corre”. Nos volteamos a ver y los jugadores entraban a los camerinos a pelearse entre ellos cual delincuentes juveniles. Los malos aficionados bajaron a “apoyar” a La Habana. El DT se volvió loco entre separar a los jugadores y tratar de calmarlos. Empezaron a volar los palos.
 No sé quién empezó y la verdad no me importa, pero debe haber sanciones severas. Por lo que pude escuchar no empezaron los locales y fue más la mala voluntad de los pésimos aficionados que la violencia entre los equipos en sí pero igual, tiene que sonar el látigo.
 Las autoridades policiales llegaron cuando ya los técnicos habían separado a sus muchachos y no actuaron con la diligencia que les correspondía. Es más, se detuvieron a hacer exigencias que estaban fuera de su competencia, tengamos en cuenta que se trataba de dos vehículos patrulla.
 Por Las Tunas más de lo mismo. Según la AFC se reunirá la Comisión Disciplinaria a revisar ambos casos y aplicar las sanciones correspondientes.