miércoles, 18 de junio de 2014

Cliché



Por: Mario Herrera
 
 La cuestión con los clichés es que no todos son ciertos. ¿Son tontas las rubias? No. ¿Todos los afro-descendientes son delincuentes? Este es un criterio más que racista. ¿Todos los directivos cubanos son Insensócratas? Bueno…toda regla debe tener su excepción y dicen que la excepción es la confirmación de la regla.
 Pero cuando uno ve cumplirse un preconcepto de este tipo…

 Hoy fue de esos días. Para no volverlos locos haré la historia del tabaco.
 En noviembre pasado hubo una situación con la electricidad en mi casa que terminó con la vida de varios equipos electrodomésticos. Se llamó a la compañía eléctrica, acudió, revisó, aceptó su responsabilidad.
 Un par de semanas más tarde se aparecieron unos trabajadores de la misma entidad a cambiarnos los equipos dañados. Quedamos pasmados en casa pero bueno, a disfrutarlos.
 Nos dieron un equipito de música más bueno…, Phillips. Pero sucedió que al mes estaba dañado, así que fuimos por los canales correspondientes (si usted que lee este trabajo no es cubano, no intente entender lo que eso significa) y le dieron baja técnica a Phillips, nos enviaron a la dirección provincial para que procesaran el problema y nos reemplazaran el dañado.
 En la Provincia nos trataron bien, con mucho respeto y nos dieron un número de teléfono para que llamáramos y nos informaran. Han pasado unos cuatro meses y nada.
 Nosotros llama que te llama y aquello timbre y más timbre y nada. Cambiabas al número alternativo y más de lo mismo.
 Bueno, hoy fui por allá y entendí la cuestión. ¿Qué cliché acompaña a las recepcionistas?
 Más de una hora estuve sentado a la espera de la persona que me atendería y desde que llegué, ya la señora hablaba por el teléfono de cualquier cosa. Llegaba alguien y: “Un momentito, espérate. Dígame. Ah, Fulano está en una reunión nacional a puerta cerrada, no me cuelgues. ¿Mengano? Espere. No cuelgues que ahora vengo”.
 Y así la veía que entraba en una oficina. Desde el principio imaginé a qué pero luego tuve la confirmación. Los temas eran tan diversos como lo interesante de la conversación. Desde los precios hasta el clásico “… lo puse en su lugar porque es un tremendo descara´o”.
 Cuando entré a la oficina a que me atendieran me enteré que las personas que trabajan en esa oficina no soporta hablar por teléfono por una simple razón: no para. Desde que cuelga a que vuelva a entrar una llamada pasan… 0,00005 segundos y para cualquier cosa. Además también entra la recepcionista para marcar la extensión telefónica de alguien a quien hayan venido a ver.
 Resumen, me fui y aunque desde hacía unos veinte minutos anunciaba que se iba a almorzar (también se fumó un cigarrito, conversó con dos personas que pasaron por ahí, chismeó con alguien en el pasillo y el teléfono ahí, y la persona con la que hablaba también ahí, a fin de cuentas estaba en plena faena laboral) nunca colgó.
 Hace poco ETECSA anunció una subida de las tarifas telefónicas a las empresas estatales. ¿Cuánto pagará la Unión Eléctrica  provincial?