jueves, 6 de febrero de 2014

Para no echarle más leña



Por: Mario Herrera
El "Viyo" Odelín mostró la mejor cara de los cubanos ante Puerto Rico
 
 Realmente no quiero echarle más leña al fuego. Mucho se hablará por los especialistas de la decepcionante actuación de Villa Clara-Cuba en la edición actual de la Serie del Caribe de beisbol.
 El término decepcionante es el más discreto y educado que se me ocurre. Desde mi opinión, no se trata de los juegos perdidos sino cómo los perdimos. No me interesa caer con las botas puestas pero caer sin botas es harina de otro costal.
 Desde el anuncio de la presencia cubana en la serie se levantó una nube de expectativas positivas que no se vieron correspondidas. Para algunos y me incluyo, nos demostró el verdadero nivel de nuestra pelota, aunque aclaro que ese equipo naranja que se vio en Isla Margarita no tiene nada que ver con el que juega en nuestras series nacionales. La Naranja Mecánica campeona de la temporada 52 es superior a esta versión pobre de beisbol.
 Hay otras cosas a tener en cuenta. La bienvenida no fue agradable. La derecha venezolana fue agresiva y violenta contra los nuestros. Varios arrestos se dieron en los días sucesivos de vándalos que a base de piedras, machetes, palos y armas de otro tipo le dieron un “caluroso recibimiento a lo local”. EL propio Presidente Nicolás Maduro se disculpó y habló al respecto.
 Pero dicen los que peinan más canas que antes era igual en muchos lugares y los hombres de entonces se batían con quien fuera y después jugaban y ganaban dentro del terreno. No sé, nunca estuve ahí aunque sí recuerdo a Cesar Valdés marcarle un Ippon tremendo a algún anticubano cuando el tope contra los Orioles de Baltimore, y mira que era medio masoquista el sujeto porque después recibió cocotazos de varios de nuestros peloteros en Winnipeg 99 por la misma gracia.
 Villa Clara-Cuba llegó en un momento diferente. Estos equipos vienen de discutir el título de sus ligas por lo que están arriba en el ánimo, la tensión de juego. Los nuestros ya pasaron por eso hace meses, se relajaron y juegan ahora una segunda etapa tranquila, de 42 partidos.
 No voy a decir que los otros tienen oficio. Para obtenerlo hay que jugar diariamente y eso lo hacen nuestros peloteros que además cuentan con el beneficio de la economía estatal y un apoyo que a veces no tienen otros deportes. Los nuestros tienen oficio, horas de vuelo, pero creo que tenemos un techo y nos quedamos por debajo del resto de los techos vecinos. Si bien no involucionamos tampoco hemos evolucionado.
 Súmele la salida constante de jóvenes talentos, prospecto y peloteros importantes que buscan la posibilidad de jugar en las Grandes Ligas. No creo que salgan por “la fama y el dinero”, más bien por probarse en un techo superior para saber quiénes son realmente.
 Ahora vendrán los analistas a estudiar lo sucedido, los cambios. Espero que llegue de una vez el conjunto de normas jurídicas anunciadas que permitirán a los nuestros jugar en otras ligas.
 Aprendamos todos. Fuimos los últimos en picheo, bateo y defensa. Esta es la última cara que quisiéramos ver de la pelota cubana.