martes, 1 de octubre de 2013

A ver qué pasa ahora II



A ver qué pasa ahora II

Por: Mario Herrera

La última "gran salida" del beisbol cubano
 Después de hablar de las nuevas políticas deportivas del estado cubano nos queda hacernos una pregunta: ¿pueden los jugadores cubanos militar en equipos de las Grandes Ligas norteamericanas?
 Es más, me surge otra: ¿frenarán estos cambios la migración de peloteros cubanos a Estados Unidos?
 Para ambas preguntas la respuesta es no.
 Los deportistas cubanos no pueden jugar en la “gran carpa” beisbolera porque así lo prohíben las leyes norteamericanas.
 ¿Quién no ha oído hablar del embargo económico o bloqueo a Cuba? Estados Unidos no permite ninguna transacción a una persona natural o jurídica cubana que mantenga vínculos políticos por nuestro país. Eso significa que para que un cubano juegue en las grandes debe emigrar, o como ellos lo llaman, desertar o huir de Cuba (mientras que en el resto del mundo las personas migran,nosotros “huimos o desertamos”).
 El Departamento del Tesoro estadounidense caza cualquier transacción que venga a nuestro país. Alguien dirá que a los músicos nadie los persigue. Es cierto hasta un punto. Los intercambios culturales son harina de otro costal, sujeta a intereses comerciales de otra índole, además, el estado cubano hace mucho tiempo abrió las puertas de la cultura mientras tenía cerrada y con candado a los deportes.
 ¿Qué pasará? Nadie lo sabe.
 Ahora, por mucho que dejen jugar afuera a los peloteros, los pagos de la MLB son superiores. A José Dariel Abreu le proponen sesenta millones. De ese dinero él se quedará con un cuarenta por ciento, pero el cuarenta por ciento de sesenta millones es más que el ochenta por ciento de diez mil.
 Este problema quizás lo comparta el baloncesto. Estados Unidos es la meca de estos dos deportes. Para el resto es más fácil, no dependen solo de los norteamericanos que a lo mejor deciden hacer un cambio por un asunto de negocios, por qué no pensar que puede pasar.
 De todas formas celebro y de qué manera la decisión. Lo que suceda queda en el campo de la especulación. Ahora, a jugar y volver a reclamar el lugar que nos corresponde en el ámbito deportivo internacional.