viernes, 8 de agosto de 2014

Una pregunta sin respuesta



Por: Mario Herrera
 
Así andan desde hace años
 Hace poco estaba en mi centro de trabajo. Terminaba un programa pero no podía salir de la emisora. Caía un soberano aguacero.
 Un grupo reunido en el lobby esperaba la más mínima oportunidad para poderse ir; entonces miro adelante y pregunto: “¿Hace cuánto están esos edificios en reparación?”
 Son un par de ellos, gigantescos, hechos en los cincuenta del pasado siglo; están en una zona espectacular en el Malecón habanero y hacen esquina con calle 17. Vamos, mejor ubicación, imposible. Pero desde hace muchos, muchos, pero muchos años están cerrados por reparación.

 Las personas reunidas me miraron como a bicho raro venido desde no sé qué planeta pero nadie supo darme una fecha exacta. De hecho, ahora mismo pregunto y nadie sabe.

 También me acordé del hospital al que iba cuando niño, bastante cerca. El Pedro Borrás era conocido como “el Infantil” por todos. Una construcción impresionante que se robaba toda una manzana, a la que los chicos de mi generación entraban con dolores y fiebres y eran atendidos por los mejores pediatras. Ahí salvaron a mi hermana mayor cunado en Cuba muy pocos médicos sabían qué era la Escarlatina. Otras tantas a mí, y mi pequeña hermana fue de las últimas pacientes operada de Apendicitis. Ella tendría unos cuatro años si la memoria no me falla y entonces cerró para una reparación a mediados de los ochenta. Hasta el sol de hoy en vez de mejorar cada vez queda menos del lugar.
Esto es lo que queda del Infantil
 Son tantas las construcciones que se deterioran con rapidez en La Habana que da lástima, y no solo de estas. En el sector privado la cuestión es complicada por varias razones. Uno, que la gente se acostumbró a que la responsabilidad era del estado y espera pacientemente a que sea “él” quien les resuelva. Dos, la imposibilidad de comprar materiales de construcción debido a los precios y el desvío de camiones y camiones de materiales rumbo a los vendedores por cuenta propia que nunca son atrapados por las autoridades correspondientes y la producción de otros materiales que es insuficiente. Quién haga el trabajo es tema de otro comentario. Imaginen que cuesta unos 30 CUC (o 30 USD) el metro cuadrado de resano y fino, o sea, para vestir una pared siempre y cuando no existan otras condiciones complicadas como la altura.
 Pero estos edificios queda bajo el amparo estatal. ¿Se terminarán de reparar? No lo sé. Le pregunté a uno de los constructores y dice que espera a que lleguen los materiales y los materiales dicen que esperan poder llegar pero hay un camino por el medio que tiene sus pruebas y que pueden o no ser sorteadas.
 El Infantil no atenderá más niños y no creo que se puedan ver los carnavales desde los balcones de los rascacielos de malecón y 17.