jueves, 14 de agosto de 2014

Puntualidad cubana



Por: Mario Herrera
Llegar a tiempo puede ser un problema
 
Tenga una cita con un cubano en Cuba para que sepa lo que es la puntualidad. Digamos que es a las nueve y media de la mañana. Si tiene ganas de que así sea, siéntese y espere que se le pase.
 Entre el “problema del transporte” y algún que otro suceso inevitable, incluido el fallecimiento de tíos, tías o abuelito querido, la persona que espera llegará con suerte sobre las once de la mañana.
 Claro y aclaro, que depende siempre de la importancia de la cita para la persona que usted espera. Si es de carácter romántico la cuestión es cuántas hay anteriores. A la primera, segunda y quizás la tercera, llegará temprano. El resto no se lo garantizo.

 Si es de trabajo seguro llegará temprano para impresionar. Después de varios días y una investigación/ contrainteligencia tremenda, aprenderá cuándo y bajo qué jefe relajar la entrada a tiempo siempre que no ponga en peligro la institución sagrada conocida como “La Búsqueda”.
 No siempre existe ese nivel de informalidad e impuntualidad entre nosotros. A veces puede ser peor aunque toda regla tiene su excepción.
 Por todos los medios anunciaron un concierto el martes para las nueve de la noche. Es cierto que llovió y eso siempre es un atraso. Entendible. Llegué al lugar sobre las nueve y treinta después de calcular un inicio aproximado al horario cubano.
 A las nueve y cuarentaicinco comenzó la música grabada. A las diez y media, el animador antes del concierto que empezó finalmente sobre las once y cuarto, se detuvo a las y treinta por un problema técnico y siguió cerca de las doce menos cuarto.
 Que hay cuestiones que te enredan, lo entiendo, pero señores, no exageremos.
 Por cierto, los dejo que tengo una cita y ando como una hora tarde.