jueves, 27 de noviembre de 2014

Preguntas



 Por: Mario Herrera

 No quiero hablar de héroes. No quiero comenzar como lo han hecho casi todos, elogiar a un equipo cubano de fútbol que demostró en una cancha lo que es el coraje individual y la suma de los corajes individuales en pos de una causa colectiva.
 No quiero demeritar el trabajo arbitral del señor Henry Alberto Bejerano con la pregunta más lógica: ¿dónde estuvo la falta que ni la televisión la vio? No quiero imaginar siquiera o poner en duda la integridad del costarricense encargado de la imparcialidad que no fue errado en sus decisiones, incluido el penal.

 Quiero hacerme otras preguntas. ¿Cómo levantarle el ánimo a un equipo al que le faltó nada para llegar a una final de un torneo en un deporte que nos ve quedarnos atrás cada día en una región que crece futbolísticamente?
 ¿Cómo hacerles entender que deben pelear por el bronce con tanto coraje como lo hicieron anoche en el Luis Pirata Fuentes frente a la fortaleza mexicana?
 ¿Cómo demostrarle a un hombre en específico que no es culpable de nada excepto de sacrificarse y estar en todos lados para dar una mano en defensa y creación y que no hubiese sido posible siquiera llegar a ese punto si no fuera por su trabajo? ¿Cómo hacerle entender que no es su culpa y que es necesario?
 ¿Cómo hacerles ver que ya no pueden conformarse en cada evento porque tienen capacidad para más?
 ¿Cómo hacerles ver a los decisores cubanos que a partir de ahora comenzará una etapa de meseta en el rendimiento de estos chicos antes del estancamiento y descenso si no liberan a los atletas para jugar fuera de Cuba con la idea clara de que no pueden, ni deben participar en el Campeonato Nacional? ¿Cómo demostrarles que preferimos renunciar a tenerlos aquí en función de un verdadero crecimiento personal, económico y sobre todo, futbolístico?
 ¿Cómo hacerles entender a estos chicos cuán orgullosos estamos de ellos?