domingo, 16 de noviembre de 2014

Nos quedamos sin las Copas.

Por: Mario Lara
 Del Caribe y América tras el magro empate conseguido en el día de ayer por la selección cubana de futbol ante el seleccionado de Trinidad & Tobago, mismo que dejó a los nuestros en el segundo puesto del grupo y por tanto sin la opciones de revalidar el título de Campeones de la última edición y de mantener el sueño de ir a la Copa América del 2016, dejándonos la clasificación a la Copa Oro del próximo año como único aliciente.
Confieso que no pude ver los 90 minutos del partido y que por cuestiones de trabajo sólo pude verlo a retazos, pero en los minutos que pude apreciar mi opinión es la misma que la de todos aquellos que si pudieron ver el partido en su totalidad, a Cuba le faltó ambición y le sobró conformismo ante una Trinidad a media máquina a la que se le pudo haber ganado.
En los primeros compases del partido Cuba pareció que tenía intenciones de llevarse algo más que un empate y dos buenas intervenciones del portero trinitario impidieron la caída de su meta a lo que se unió un clarísimo penal a favor de los nuestros no pitado por el central del partido pero lo que pareció terminó convirtiéndose en un espejismo y los dos equipos se enfrascaron en un juego monótono en el que los dos equipos parecieron más interesados en no perder que en ganar el choque y el resultado obedeció a la táctica y deseos de cada uno siendo el empate el resultado más justo por lo visto en el terreno.
Cuando esperábamos ver a esa Cuba peleona, con carácter que se vio frente a Curazao, nos quedamos con una falta de apetito y conformista, esa que nos deja más en la retina las señales de Corrales al resto de su equipo pidiendo calmarse, no apurarse o la de Diosvelis Guerra demorándose un mundo para reiniciar en los saques de meta que la de las interminables carreras y gambetas de Arielito o la entrega total del Beto, quien por cierto se salvó de una tarjeta roja por una entrada a destiempo o los intentos de Puga o Coroneaux durante la primera mitad.
Cuba era la Campeona, Cuba era la necesitada y salvo por las salvedades ya expuesta pareció ser la menos necesitada, a la que el empate le servía, pedir más a los muchachos pudiera ser injusto si se tiene en cuenta la pobre preparación que recibieron, pero lo cierto es que las ganas de pelear no se obtienen con grandes preparaciones, esas vienen desde el banco, se inculcan desde el banco y si al jugador se le exige preservar un resultado y jugar de una manera a eso se ajustará y tratará de cumplir el plan que se le asigna.
Se pudo ganar es el mensaje que una y otra vez recibo en mi correo, en mi facebook, en mi teléfono, se pudo haber ganado, pero no se pudo porque nos conformamos, porque se obtuvo la victoria pírrica de clasificar a la Copa Oro del próximo año, a costa de repetir el título de Campeones o ser el representante caribeño en la Copa América, se habrá cumplido el objetivo de algunos, pero estoy seguro que no el de los jugadores quienes con toda seguridad hubiesen querido volver a levantar la Copa.
Nuevamente la mentalidad conformista y rígida de algunos nos priva de una celebración habrá que repasar nuevamente los objetivos y como he dicho anteriormente trazarnos metas más altas si no queremos quedarnos estancados, y si sabemos lo difícil que es poner junto un equipo de futbol en Cuba, pero que jueguen o no, que tengan ambición o no nada tiene que ver con eso y si de quienes planean los partidos pues las dificultades y problemas de preparación siempre han existido, pero la garra y ambición han dependido de quien da las órdenes en el banquillo.
SE hubiera podido ganar, si se hubiera podido, pero no ganamos y ahora tendremos que conformamos con lo que pudo ser y no fue.