domingo, 4 de junio de 2017

Derrota



Por: Mario Herrera
 
 Si bien el primer partido de la selección nacional de futbol para menores de 20 años de Cuba, me dejó dudas, el segundo, sobre todo la primera mitad, me alegó, puedo decir que este tercero confirmó las dudas del primero.
 Aun cuando desconozco las causas del por qué el 11, Adrián Osorio, no aparece en la lista de convocados al juego de hoy, el conjunto en general lució maltrecho. La línea defensiva no funcionó. Por izquierda, Dariel Morejón no pudo con la velocidad y las habilidades de los angoleños. Luis Mel Morris no fue de gran ayuda, aunque a su favor, la asistencia al gol de Lázaro Tuero. Pero después cabeceó al centro para el quinto rival.

 El otro central quiso salir con balón dominado y lo perdió. Los centrales no estuvieron finos; menos influyó en errores el lateral derecho, Jansiel Blanco, aunque tuvo los suyos.
 En el centro de la cancha, el capital Tuero peleó todo, aun dentro de su corpulencia y lentitud, si lo comparamos con los jugadores rivales, fue efectivo y llegó a ser el hombre salvador en par de ocasiones, al hacer el trabajo que le correspondía a los centrales. Se llevó el premio merecido: un gol.
 Raycharles no estuvo ni por asomo, cerca de su verdadera calidad, quizás por faltarle su socio perfecto, Osorio. Puga tuvo un par de oportunidades, acciones interesantes y dio la mejor visión de habilidad por nuestro equipo. Rolando Oviedo no pesó, Julio Cesar Noy tampoco. El 9, Juan Milanés, se vio solo frente a Angola.
 Llegó un momento en que el equipo parecía derrotado en el rostro, impotente, incapaz.
 Falta futbol en Cuba, falta jugar constantemente. El futbol no es un deporte de laboratorio, no es una concentración larga y sin recursos, de cara a un evento internacional. El futbol se juega todo el año en todo el mundo, y no un torneo de bajo costo y poco juego. Jugar, esa es la clave, es la causa del por qué estamos tan atrasados. Si queremos ser alguien en el panorama internacional actual, debemos cambiar todo lo que debe ser cambiado, y no esperar que nadie nos de recursos, sino salir a buscarlos. Revisar hasta donde es legal cada cosa y dentro de esa legislación, buscar soluciones.
 EL futbol es un deporte de pocos recursos y muchas alegrías.