La jornada de este
viernes en la Copa Jorge Gelabert In Memoriam vio los siguientes resultados:
La Habana 5-1 a La
Habana Vieja. Goles de Jorge Yasel Pérez al 8, Ronald Egozcue al 22´, Sandy
Domínguez al 40´y dos de reinier Socarrás a los 33´y 48´. La honra la puso
Yasmani Olivera al minuto 30´.
Este jueves se
jugó la tercera fecha de la Gelabert en una entripada y encharcada cancha de la
sala polivalente Kid Chocolate. Si las lluvias recientes hubiesen caído una
semana antes del partido contra el Cosmos de Nueva York, probablemente
hubiésemos visto una mejor cara de la cancha del Pedro Marrero, que hoy día es
completamente verde y lindo, agradecido como es ese terreno.
En esta isla usted puede encontrarse a un magnífico
deportista que acaba de intercambiar balones con el Cosmos de Nueva
York, de tú a tú con Pelé y Raúl, que luego de secarse el sudor del
partido regresa a su ciudad natal, y sigue sobreviviendo con su
“negocio” privado.
Jeniel «El Croqui» Márquez (también con su nombre hay rareza: no se
llama Yenier como le han endilgado los periodistas), capitán del equipo
Cuba, siete veces campeón nacional con Villa Clara, participante en
siete ocasiones en Copas de Oro y mejor futbolista del año en el país
es, también, chofer de mototaxi.
A muchos aficionados les costó reconocer tras el manubrio del
artefacto (mezcla criolla de motocicleta y carruaje) al ídolo que
revienta la esférica en la cancha de Zulueta, en el norte villaclareño.
Pero después de la sorpresa inicial pagaron los 5 pesos que cuesta la
carrera y tan tranquilos como antes.
Hasta el parqueo de esta “motoneta” en la ciudad de Santa Clara fue a parar OnCuba en busca de la novedad informativa. Allí encontramos, sin uniforme atlético, a un cubano sencillo que quiere prosperar. ¿Por qué sacaste licencia para un trabajo privado ?
El objetivo principal es asegurarle el futuro a nuestros dos hijos:
un varón de ocho años y una hembra de nueve. Cuando mi esposa terminó de
cumplir colaboración en Venezuela decidimos invertir el dinero, y
comprar una motoneta. ¿Así, más nada?
Fue duro porque en los primeros meses tuve que manejarla yo solo y no
el chofer que había contratado para hacerlo alternándose conmigo. Por
la mañana actuaba como chofer de la motoneta, y por las tardes me iba al
entrenamiento o al juego. Por suerte fueron pocos meses porque llegaba
muy cansado al final de la jornada. Desde el punto de vista físico fue
sumamente exigente. La motoneta del capitán del equipo Cuba de fútbol /Foto: Duanys Hernández¿Te reconocieron los choferes y los pasajeros?
Tengo varias anécdotas curiosas. Por ejemplo cuando comencé a
manejar, los choferes me pusieron «el deportista» porque era algo
totalmente atípico. En otra ocasión tiraba pasaje para la Universidad, y
un muchacho me miraba y me miraba por el espejo y cuando yo hacía lo
mismo entonces cambiaba la vista. Al bajarse me dice: ‘Tú no eres el
capitán del equipo Cuba de fútbol. ¿Qué tú haces manejando una
motoneta?’ Me eché a reír, y le dije: “Parece increíble pero es así”. ¿Qué haces cuando la motoneta se rompe?
Tengo que buscar a los mecánicos por mi cuenta, tratar de darle
solución. Por suerte en esos casos extremos, que han sido pocos, los
entrenadores me han permitido faltar un día a ese entrenamiento siempre y
cuando yo haga algo por mi cuenta. ¿Manejas en la actualidad?
No. Ahora la motoneta pasó la revisión técnica, y la voy a poner con
otro chofer y espero que no suceda lo mismo que con el anterior. ¿Cómo asumió la familia tu condición de cuentapropista?
He recibido mucho apoyo y lo agradezco porque al principio fue muy
duro realizar las dos funciones pero siempre las personas cercanas a mí
me han alentado tanto en lo deportivo como en lo personal. Sin ese gran
apoyo hubiera sido imposible realizar la doble función. ¿Qué le depara el futuro al futbolista y al motonetero?
En el orden deportivo me encuentro muy bien físicamente. Haré todo lo
posible por incluirme nuevamente en la selección nacional e igualar a
Odelín Molina como máximo participante en Copas de Oro con ocho. Con los
cambios que ha dado el país en materia deportiva lucharé por algún
contrato en una liga foránea. ¡Ah!, y por supuesto seguir con la
motoneta. Jeniel con la camiseta del Villa Clara. Foto tomada del blog Mi esquina calienteJeniel Márquez, capitán del equipo Cuba en el juego del pasado 2 de junio frente al NY Cosmos /Foto: Yailín AlfaroJeniel Márquez, capitán del equipo Cuba en el juego del pasado 2 de junio frente al NY Cosmos /Foto: Yailín Alfaro
En la tarde de ayer miércoles se
jugó la segunda fecha de la Copa de Futsal Jorge Gelabert in Memoriam en la
sala polivalente Kid Chocolate. Al verlo sin tener que narrarlo y desde las
cabinas de arriba uno se puede dar cuenta que el nivel de este deporte en Cuba
ha descendido enormemente.
La tarde era complicada desde la misma mañana. Ni la
lluvia quiso perderse el partido, ni un perro blanco con manchas negras, ni las
18000 personas que se dieron cita en el estadio nacional Pedro Marrero, ni el
sujeto que se coló en el terreno y tuvo que ser sacado por las autoridades
cuando de inicio nunca debió entrar.
Peor no pudo ser
la primera fecha de la Copa Jorge Gelabert in Memoriam con sede en la
polivalente Kid Chocolate de La Habana Vieja. Como dijo alguien: si el “Profe Gelabert”
viera esto…
El punto es
simple: ¿cuántas veces añora, grita, pide socorro el fútbol por las
transmisiones de la televisión? Bien, concedido. La Copa Gelabert la tenía a
cambio de algo tan básico como que todos sus jugadores fueran con uniformes
debidamente señalados con números. Pero resulta que a Pinar del Río se le
quedaron tres uniformes en casa por la prisa de venir a la capital a un evento
avisado con tiempo, y Juveniles no quiso traer a la sala sede las Chamarreras
marcadas con los números. Resumen, se recogieron las cámaras de televisión.