martes, 12 de noviembre de 2013

México, 600 millones de razones



México, seiscientos millones de razones

Por: Mario Herrera

 A esta hora han de estar con las uñas en la boca. Los aficionados rezan para que la selección clasifique, otra cosa sería una vergüenza. Los bares se preparan para un día de fiesta o de duelo nacional. El Azteca está listo.
 La no clasificación del Tri sería desastrosa para el fútbol mexicano. Se dice que si sucediera, habría  pérdidas por más de 600 millones de dólares. Transmisiones televisivas, patrocinios, negocios privados, hablo de bares y restaurantes; cerca de 60 mil mexicanos dejarían de viajar a Brasil, una hecatombe económica en tierra donde el fútbol es religión.
 EL año 2012 fue excelente, coronado sobre todo con el título en los Juegos Olímpicos en Londres. Hasta el momento andaba con buen paso el grupo dirigido por el “Chepo” de la Torre, pero algo sucedió que cambió por completo la situación.
 México dejó de ser en un instante, el mejor equipo de CONCACAF para ser cuarto de una eliminatoria que no supo rematar Panamá, sino se hubiesen quedado.
 Cuatro técnicos en cuarenta días, de la Torre, Luis Eduardo Tena, Victor Manuel Vucetich y ahora Manuel “el Piojo” Herrera. Excepto el último, el resto no estuvo bien en la eliminatoria.
 El proyecto del Chepo era interesante, con un relevo generacional que debía pero no respondió. Funcionó a la perfección hasta el año pasado pero no fue igual en este. No hizo los cambios necesarios y esa fue la causa. Tena y Vucetich fueron más interinos por veinticuatro horas que técnicos del Tri.
 La prensa hizo de las suyas. Elevaban al conjunto hasta que los dejaban caer de golpe y porrazo.
 En fin, es muy complicado para tan poco espacio.
 Para mí, un mundial sin México es una fiesta muy grande a la que le falta un invitado especial. Nunca favoritos para ganar el mundial, son ese rival que nadie quiere encontrarse en etapas definitivas porque saben que no salen a esconderse, eso es una ofensa para el fútbol mexicano. Por eso simpatizo tanto con ellos.
 Ojalá y clasifiquen. Mañana a esta hora empezará el partido. Nueva Zelanda será un rival difícil aunque se han enfrentado dos veces ganadas por los mexicanos.
 ¡Buena suerte muchachos!


Amistad

Amistad


Por: La Vida es Silbar

 Amigo de los tiempos o mejor socito de los buenos y malos momentos, o porque no hermano, que si no fue de sangre si fue de experiencias únicas, recuerdo mis tiempos de maestro y guía en aquel bregar por las calles de nuestra Centro Habana, aquellos hoteles, el Lido y su barrio caliente, el Lincon con su cercanía al deseo y el Deauville, exquisito nombre francés para un hotel de 3ra categoría, los tiempos de castigo en New York, que no la ciudad sino aquel ripio que estaba (esta) en la esquina de amistad y dragones. Cuantos momentos, verdad, el turismo, los turistas, la disco, los lios, el malecón de mi ciudad con sus personajes de siempre, te acuerdas?
 Aquella mujer vieja y gastada, borracha por demás, que tenía el dudoso honor de ser de las primeras, Odalys creó si no me engaña la memoria era su nombre, decían los que la conocían de antes, que había sido un TROZO de mujer, con curvas pasmosa y que el “Manto” la había trastornado la razón volviéndola un despojo y alcohólica.
 El vendedor de ron, chino temba con una amiga – novia de 25 años que hacia la calle o mejor dicho la acera y regalaba botellas de ron a quien le convenía, por conveniencia claro está.  Te acuerdas de la rubia, la del Camagüey, imponente, a su paso se apagaban las estrellas, hermosa mujer de 19 años con mas historias que Galiano y viviendo en aquel piso sobre piso de la Habana Vieja, la misma que cuando dijiste que eras mi hermano, te dejo en eso y esperando aquello y que, que cosas tiene el destino, hoy es ciudadana australiana.
Miles de personajes de aquellos años, incluyéndonos a tí y a mí, todavía recuerdo un ciclón y alguien corriendo porque “se había caído un edificio” y las risas de todos los que esperaban abajo o un jefe entrando y viendo 16 BOTELLAS DE RON alineaditas en la pared. ¡ ¡ ¡ 16 botellas entre 3 personas (incluyendo una mujer que tomaba como un hombre) y solo en dos 2 (o fueron 3) días, coño si no es un record es un buen average. ¿No?
 A alguien decir que yo era una mala influencia y empezar a ser “los renegados”, a ti poniéndome siempre la pala cuando mi ex-mujer de buen carácter y malas pulgas preguntaba que donde había pasado la noche y siempre e invariablemente le decía en casa de Mario, hasta que un día decidió como no quien quiere las cosas ver donde tu vivías, y en ese mismo momento se jodío la coartada.
 Tantas historias que volvieron a mi mente cuando leí PASARELA EXHIBIT II, aquellos tiempos tan fuertes pero a la vez tan intensos, años 90, bien malditos pero también bien felices, éramos tan jóvenes entonces y veíamos la vida como una carretera que había devorar kilometro a kilometro a 1000 por segundos, de verdad yo sigo mirándola así aunque sé de amigos que ahora andan montando en avioncitos o en algún momento como diría alguien, cogieron el barquito y nunca regresó, se olvidaron hasta de la calle donde vivian por no decir ya de la carretera, pero bueno esa es la vida.
Lo bueno de todo es que tu, yo y otros estamos y decidimos como dice otro poeta “…a cuenta y riesgo vivir aquí en esta orilla.”






lunes, 11 de noviembre de 2013

Funeral



Funeral
 
Por: Mario Herrera

 Acabo de llegar de un funeral. Cada día me sorprende más la gente.
 Era una madrugada cualquiera de octubre. A las dos si recibes una llamada telefónica es una persona para decirte “te amo” (pocas veces sucede), un equivocado o una mala noticia. Casi siempre la tercera.
 “Voy enseguida”, y salí para la terminal de ómnibus. Llegué a Candelaria lo más rápido que pude. Nada supera la tristeza del velorio de un niño.
 Mis casi tíos y primos me vieron uno a uno, se abrazaban a mí y lloraban con ese desconsuelo desconsolado e inconsolable con que se desgarra el alma de un padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermanos y hermanas de una criatura que colmó en menos de dos años la vida de una familia, que fue amo y señor de los abuelos, dios de los padres, malcriador de su hermano mayor por casi nada.
 El ataúd pequeño, a su medida, de calidad tan mala como la noticia y de color que por algún momento pudiéramos pensar que era blanco.
 Llorábamos. Algunos lo hacíamos porque nos dolía; otros porque les daba pena el llanto ajeno, porque lloraban su propia vida miserable o por hipocresía y cumplimiento.
 Se acercan. Preguntan una y otra, y otra, y otra vez lo mismo. Obligan a uno a recordar lo que no quieren revivir porque duele.
 Hay de todo tipo. Los dolientes, los cumplidores y los que van a satisfacer la curiosidad para después contar con lujo de detalles lo ocurrido; los que van a ver si es verdad que Fulano engaña a Mengana con Ciclaneja y todos, absolutamente todos preguntan de nuevo lo mismo.
 Empiezan los cuentos, anécdotas de casos parecidos. Los más calmados de la familia doliente observan para evitar que exploten los que lloran de verdad y manden a todo el mundo para el c…..
 A veces se anhela el silencio o que se converse de menos idioteces; de nuevo llega alguien a preguntar qué sucedió, y otra vez el cuento.
 Toda una madrugada, una mañana y hasta la tarde. Después, la peregrinación hasta el cementerio. Ese último momento donde las madres se desmayan, lloran los abuelos, el padre trata de cargar con ese peso y su dolor; uno que se siente impotente por ver a gente que amas sufrir tanto y no poder hacer nada, solo apoyar desde las sombras para que todo se haga rápido y en silencio; los que vienen a saludarte porque te aprecian, los que cumplen (aunque suene reiterativo), los curiosos que quieren que el pueblo los vea, para que después no los critiquen.
 Comienza la caminata. Los quinientos metros que distan desde el entierro hasta el vacío. No les miento, tres cuadras de largo y ancho. El derrumbe total. La gente siente lástima y llora.
 Hoy murió un buen hombre. Padre de un amigo de muchos años. Factor común, la gente con la misma pregunta de siempre para satisfacer su curiosidad; el señor del barrio que bebe café a la salud del fallecido y un nuevo afligido que otra vez pregunta: “¿Cómo sucedió?”. Y uno con ganas de mandarlo al c….., pero no se puede. Después de todo quién llora debe ser condescendiente y educado.

martes, 5 de noviembre de 2013

¿Jura decir la verdad?



¿Jura decir la verdad?
Caso Comunales Habana Vieja

Por: Mario Herrera

 Llega el Señor Juez. Le pregunta al Secretario qué caso nuevo hay para el día. “Hoy tenemos un caso de desvioderecursicidio”. Que pase el acusado. “¡Juan Marcharte Chivichaaaana!” Y pregunta el Secretario si jura decir la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad.
 Entonces comienza la lucha entre el Juez y el delincuente. Una vez más la lucha eterna entre el “bien” y el “mal”.
 Chivichana comenta cómo logró robarse más de treinta tres millones de pesos, casi treinta cuatro. “Es que soy sub director económico de comunales, o `gerente’ de una fábrica de compotas o de la Casa de la Música de Matanzas”.
 El Juez se queda pasmado. Cómo es posible que sea tan fácil robarse tanto dinero.
 ¡Chivichana, Chivichana! Usted no tiene remedio.
 “Perdone usted, su excresencia. Es que yo alquilaba un `Iunday` del bueno. Tener un Atos ya me quitaba categoría y eso hay que entenderlo. Lo único que hice fue aprovechar los resquicios del sistema”.
 Y así sucesivamente. Hasta que el Señor Juez dicta sentencia.
 Desde siempre existió quien se aprovechara de las cosas, de las situaciones, quien sacara provecho de los mecanismos. La inocencia del cubano de antes de la crisis económica de los noventa hizo que no fuera tan visible y sí muy censurable socialmente este tipo de hecho.
 Pero las cosas cambiaron con el derrumbe del socialismo en el este de Europa. Perdimos mucho económicamente, cerca del 86% del mercado cubano y entramos en el pundonoroso y… pundonoroso Período Especial, vamos, nombre eufemístico dado por los insensócratas para no decir Crisis Económica.
 Con el Período Especial apareció el Desvío de Recursos, o sea, el robo descarado de los recursos del estado y aparecieron los Gerentes que vivieron mejor que nadie, y así sucesivamente.
 Cuba dejó de ser el país que era, esa inocencia, esa conciencia revolucionaria, de sacrificio de uno mismo por lo demás y por los demás, fue menor, para no decir que desapareció. Nacieron los Chivichanas de la gerencia. Y veo ahora los videos. No siento envidia por el nivel de vida, sino pena porque con ese ritmo de pérdidas no habrá salario aumentado para nadie.
 ¡Le sumba el mango que el médico siga con su salario por culpa de otra gente!


viernes, 1 de noviembre de 2013

Doña Flor y sus Dos Maridos Pobres



Doña Flor y sus Dos Maridos Pobres.

Por: Mario Herrera
Urge reparar la instalación


 Y bien pobres que son. Es difícil mantener algo bueno así.
 El Estadio Nacional de Fútbol Pedro Marrero es una instalación que urge reparar. Al ser el principal escenario de este deporte en Cuba, acoge eventos internacionales, llámese eliminatorias mundialistas, fases de grupo de la Copa de Naciones del Caribe o fases de grupo eliminatorias a torneos de categorías juveniles. Además tiene la responsabilidad de ser el centro de entrenamiento de selecciones nacionales. Súmele los partidos del Campeonato Nacional de Fútbol.
 Eso sin dudas explota la cancha que no tiene mucho tiempo para recuperarse.
 Cuando empezó la temporada 2012-13 del nacional, compartía micrófonos en el programa Tribuna Deportiva de la COCO, se hablaba mal del terreno y hasta mandaron un SMS que decía que había nidos de cangrejos en el terreno. Al día siguiente me di un salto por allá mientras lo acondicionaban para el primer encuentro y lo  caminé.
 No había nidos de cangrejos pero sí de arañas y hormigas. El administrador me comentaba que una vez terminado el torneo sería reparado por la misma empresa que hizo tan buen trabajo en el estadio Latinoamericano.
 Pero sigue sin aparecer la reparación.
 El Marrero se comparte entre el fútbol y el atletismo y ninguno tiene los suficientes recursos para cerrar la instalación y reconstruirla practicamente.
 La cosa se complica un poco más. Por el proyecto Gol se hizo un arreglo pero casi después de terminar, lo adelantado fue destrozado por un huracán en 2004. De nuevo el proyecto puso capital y se logró ponerle iluminación artificial para la eliminatoria mundialista de 2008, pero resulta que hay que pedirle permiso a la empresa eléctrica para que se enciendan y ellos se llevaron el “katao”.
 Después del huracán, la Asociación de Fútbol de Cuba compró las tejas para tapar los huecos dejados por los fuertes vientos. Una brigada intentó ponerlas pero desistió tras un desafortunado accidente. No respetar las medidas de seguridad…
La gran pizarra del Marrero
 Para esa eliminatoria se “reparó” la pizarra. Es muy grande y se le pasó una manita de pintura. Pero bien lejos de ser electrónica, aún mantiene la tradicional ventanilla que se abre y cierra con el marcador.
 Y volvemos al terreno. Atletismo entrena diariamente, a regañadientes se logró que no lo hagan dentro del terreno de fútbol. Y la empresa matancera ahora tiene “nivel”. Hicieron el campo de golf de Varadero y cobran…
 Imaginen que una entidad holandesa viene a poner la cancha sintética donada por la FIFA, y la empresa matancera cobra dos veces y media lo que cobrará la europea. Que conste que no es barato así que multiplique.
 ¿Y quién paga los platos rotos? En primer lugar nuestros futbolistas que no cuentan con una instalación decente por lo menos, y después, nuestro pueblo, que ve en televisión las extraordinarias canchas y estadios del mundo, y cuando van al Marrero se desilusionan y dejan de asistir. Por último el Fútbol cubano, desplazado de la preferencia de los amantes a este deporte porque no tienen lo que quieren y merecen.
 Nada, que a Doña Flor le tocó bailar con los más pobres.